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25 enero 2022

La tradición de octubre: Iglesia y Monasterio de Las Nazarenas

Construido en la segunda mitad del siglo XVIII, este templo es también uno de los más importantes y visitados, especialmente por acoger a la imagen del Señor de los Milagros, también conocido como el Cristo Moreno, el Cristo de Pachacamilla o el Cristo Morado. Cada año, Las Nazarenas recibe multitudinarias visitas que llegan para venerar a la sagrada imagen.



El origen de este fervor data del siglo XVII. Cuenta la historia que un esclavo congoleño dibujó la imagen de Cristo crucificado en una pared de adobe en un pequeño templo ubicado en el barrio de Pachacamilla, en el centro de Lima. Con el paso del tiempo, la obra resistió a varios terremotos y se mantuvo en pie sin sufrir ningún tipo de daño. Por esta razón, la población de Pachacamilla, y la ciudadanía en general, calificó a la imagen como milagrosa, pues resultaba inexplicable que los fuertes movimientos sísmicos no hicieran caer a la pared de adobe donde esta resaltaba.



Historia
Santuario de Las Nazarenas


El Templo o Santuario de Las Nazarenas, en cuyo Altar Mayor se encuentra la Sagrada Imagen del Señor de los Milagros, tiene sus orígenes en esta antigua representación del Cristo en la Cruz, pintada en un humilde muro de un galpón por un esclavo angoleño en la Lima del siglo XVII.



Un fuerte terremoto que asoló Lima el 14 de noviembre de 1655, con grandes pérdidas humanas y materiales, dio origen a esta devoción, al observarse que milagrosamente el muro donde estaba pintada la imagen del Cristo Moreno quedó incólume.



Don Sebastián de Antuñano y Rivas puso el empeño y dedicación para la construcción del Santuario del Señor de los Milagros. El 5 de julio de 1684, compró los terrenos aledaños a la zona para edificar la primera iglesia del Cristo Moreno que sufriría graves daños por el tiempo y los terremotos que se sucedieron.



Por iniciativa del virrey Manuel Amat y Juniet —quien colaboró con un óbolo anual y los estudios técnicos— y dado que la primera edificación tuvo que ser prácticamente demolida en 1746, se construyó un nuevo templo que fue inaugurado el 20 de enero de 1771.



Debido a los movimientos sísmicos que sacuden Lima de tiempo en tiempo, este templo ha sufrido numerosas remodelaciones. De la pequeña capilla inicial, se tiene en la actualidad un templo de notable y hermosa arquitectura manteniendo el original estilo rococó.



Cada año el Santuario recibe a innumerables fieles al Cristo Moreno, que animados de fe desean admirar la imagen original que el esclavo negro pintara hace más de 363 años y que permanece incólume hasta nuestros días, como muestra milagrosa de un regalo divino a la ciudad de Lima.
En sus altares menores se veneran a: 
  • Jesús Nazareno, 
  • Nuestra Señora del Carmen, 
  • San Martín de Porres, 
  • Santa Teresa del Niño Jesús, 
  • San Joaquín, 
  • San José, 
  • Santo Toribio de Mogrovejo, 
  • Santa Rosa de Lima, 
  • Niño Jesús de Praga. 

En su cúpula está circundado por San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. En el altar mayor, se alza imponente San Miguel Arcángel, y acompañan al Cristo Moreno en las hornacinas laterales; San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila.



Monasterio de Las Nazarenas


Ubicado junto al templo, el monasterio de las Nazarenas es el refugio de las Madres Carmelitas Descalzas Nazarenas. El 12 de octubre de 1700, Sebastián de Antuñano, promotor de la primera iglesia, donó tanto la Iglesia como los terrenos adyacentes a las beatas del antiguo Instituto o Beaterio Nazareno, quienes vestían el hábito morado, que dieron origen a los hábitos del color tradicional usado por los devotos del Señor de los Milagros.



Estas beatas tomaron como regla la carmelitana y así lograron elevar el beaterio a la condición de monasterio. Al morir la Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo, fundadora del Beaterio, designa como superiora a Sor Josefa de la Providencia quien, tras 18 años de lucha, consiguió que en 1720 el rey de España, Felipe V, y el papa Benedicto XIII, en 1727, otorgaran la licencia y aprobación para la fundación del Monasterio de las Nazarenas y su transformación en el monasterio de clausura agregado a la orden de las Carmelitas Descalzas, quedando oficialmente inaugurado el Monasterio el 11 de marzo de 1730.



Actualmente las Madres Carmelitas Descalzas Nazarenas —que continúan usando el hábito morado en vez del tradicional marrón carmelitano— son las únicas guardianas y custodias del Señor de los Milagros.




Debido al fuerte sismo del 17 de octubre de 1966 el antiguo monasterio quedó en estado ruinoso por lo que dos años más tarde se edificó uno prácticamente nuevo, en el que las "Fieles Guardianas y Cuidadoras" del Señor de los Milagros viven dedicadas tanto a la contemplación y a la oración como al servicio del prójimo. La historia del Templo de Nazarenas, que alberga hoy a la sagrada imagen del Señor de los Milagros, es casi tan antigua como la imagen misma. Tal como consta en la historia del Señor de los Milagros, la sagrada imagen fue pintada en el muro de una barraca por un esclavo angoleño. En 1655 un fuerte terremoto asoló Lima causando cuantiosas perdidas humanas y materiales. Las precarias viviendas de los esclavos angoleños cayeron por los suelos. Pero milagrosamente el muro donde estaba plasmada la imagen del Cristo Morado quedó intacto.





16 enero 2022

Alameda de los Descalzos

La Alameda de los Descalzos es una importante alameda, jardín público o paseo ubicado en el distrito del Rímac en la ciudad de Lima, capital del Perú. Uno de los lugares más conocidos del distrito, a su alrededor se levantan, entre otras construcciones, las iglesias de Santa Liberata, El Patrocinio, y Nuestra Señora de los Ángeles. En su cercanía se encuentra también el lugar donde estaba ubicada la "casa del molino" de Micaela Villegas, conocida como La Perricholi. Tiene una longitud de aproximadamente cuatrocientos cincuenta metros.

Alameda de los Descalzos
Alameda de los Descalzos


Este emblemático espacio en el distrito del Rímac fue creado por el Virrey Juan de Mendoza y Luna en 1611 y está inspirada en la Alameda de Hércules de Sevilla y bellamente adornada por finas esculturas de mármol. A lo largo de su historia sufrió diferentes remodelaciones, siendo la más relevante la realizada en 1856, donde se incluyeron las estatuas de mármol representando los doce signos del zodiaco, bancas, jarrones decorativos y faroles. Desde aquí tendrás una vista privilegiada del Convento e Iglesia de los Descalzos, el Cerro San Cristóbal y las iglesias de la Virgen del Patrocinio y Santa Liberata.

Juan de Mendoza y Luna
Juan de Mendoza y Luna



Se llamó inicialmente Alameda Grande. Mandada trazar por el virrey Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros en el año 1611 a semejanza de la Alameda de Hércules de la ciudad española de Sevilla,​ jardín público creado en 1574 y el más antiguo de España y de Europa. El modelo sevillano fue seguido por otros creadores de jardines urbanos en España como la de Écija (Sevilla), o la de Alameda Central de la Ciudad de México. La Alameda de los Descalzos de Lima fue reconstruida en 1770 por el virrey Manuel Amat y Juniet, Se encuentra en al final de la avenida Alcázar, aproximadamente a 900 metros al norte de la plaza de Armas de Lima.

Alameda de los Descalzos vista de la Iglesia
Alameda de los Descalzos vista de la Iglesia


La tradición oral limeña recoge historias respecto a que en este lugar se daban encuentros furtivos entre amantes prohibidos, donde las muchachas de la época acompañadas en sus paseos por las chaperonas rozaban a sus pretendientes sin siquiera mirarlos. Es cuna de conocidos relatos sobre secretos, sonrisas pícaras y andar garboso de la coquetería de las famosas tapadas limeñas en sus paseos afanosos y seductores de caballeros enamorados. Es testigo también de candentes historias y memorias románticas, la más famosa: el romance entre el virrey Amat y la Perricholi que fueron la comidilla de las recatadas señoras de sociedad de la época.

Alameda de los Descalzos vista aerea
Alameda de los Descalzos vista aérea


También se dice que, en la noche, pasan fantasmas de viudas, suicidas, personas que murieron en la Inquisición o misteriosas congregaciones de fantasmas que desfilan alrededor de la alameda.

Alameda de los Descalzos a fines del 1800
Alameda de los Descalzos a fines de los años 1800


De acuerdo con los cronistas de la Colonia, su diseño original constaba de tres calles, dos laterales para los carruajes y una central para los peatones. Existían tres fuentes, donadas por el ciudadano Agustín Hipólito de Landaburu y ocho hileras de árboles que ofrecían a los paseantes sombra y frescor. La remodelación definitiva que experimentó en el siglo XIX la convirtió en un paseo romántico. En 1856 el presidente Ramón Castilla le dio un nuevo y definitivo trazo unitario al ordenar la colocación de una verja de hierro forjado importada de Inglaterra, dándole el toque romanticista de inicios del siglo XVIII.

Alameda de los Descalzos siglo XIX


Actualmente cuenta con rejas laterales, 100 bancas de mármol elegantemente alineadas, 12 estatuas de Mármol de Carrara que representan los signos del zodiaco y los 12 meses del año y 50 bellos jarrones ornamentales de hierro forjado por los artesanos de la época.

Escultura en la Alameda de los Descalzos
Escultura en la Alameda de los Descalzos


20 diciembre 2021

PLAZA DE ACHO: EL COLOSO DEL RIMAC

La Plaza de Acho, es la tercera más antigua del mundo y una de las más importantes. Esta joya arquitectónica ubicada en el distrito del Rímac, fue inaugurada el 30 de enero de 1766, recinto en el que hasta la actualidad se realizan grandes corridas de toros.

Plaza de Acho
Plaza de Acho


Con 250 años de antigüedad y una capacidad máxima de 13 mil espectadores, el coso peruano ostenta el título de Monumento Histórico. A pesar del tiempo, su adecuado mantenimiento ha logrado relucir la Plaza y llevarla a lo que es ahora, una majestuosidad que se exhibe en cada feria taurina del Señor de los Milagros realizada en el mes de octubre.



Dentro de este Patrimonio encontramos el Museo Taurino, único en su género, siendo un atractivo donde se puede apreciar óleos que retratan corridas y carteles de los primeros eventos realizados en Acho; además de una colección de auténticos tesoros representativos de la tauromaquia. Lugar enriquecido gracias al esfuerzo y dedicación de los miembros del Patronato del Museo Taurino de la Plaza de Acho.



Cabe resaltar, que los ingresos realizados en la Feria del Señor de los Milagros, van directamente a los Programas Sociales a cargo de la Beneficencia de Lima. Dependencias donde acogemos a personas en situación de vulnerabilidad y que reciben protección y calor de hogar, además de todo lo esencial para una calidad de vida digna.



Las corridas de toros llegaron a América y al Perú con el arribo de los conquistadores españoles. Una referencia al primer espectáculo taurino en Lima, figura en las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma, donde se indica que la primera feria de toros en Lima habría ocurrido en 1538 para celebrar la derrota de los Almagristas. Sin embargo, otros dicen que en realidad fue el 19 de marzo de 1540, como celebración de la Pascua de Resurrección.



El acontecimiento tuvo lugar en la Plaza de Armas de Lima y, durante muchos años, las fiestas de toros se realizaron en este espacio. Para ello se cerraba con vallas, se instalaban tribunas y se armaban barreras de tal forma que se erigía un coso para la ocasión.





Estructura y distribución

Con una capacidad de 14 000 localidades,​ la plaza de Acho es representativa de la arquitectura limeña de finales del Virreinato del Perú e inicios de la época republicana. Su construcción es de material noble, adobe y madera, habiendo sobrevivido a los terremotos que ha sufrido la ciudad de Lima desde su construcción.



Exteriores

En sus exteriores, la Plaza de Acho presenta una forma circular, con una serie de portales rectangulares estrechos y altos que se suceden unos de otros, en grupos de 6, a lo largo del frontis del coso. 
En el interior del recinto y aún fuera del coso se ubican la capilla hacia el lado noreste, el desolladero al lado este, y los corrales hacia el lado norte. Posee una explanada en su lado oeste, conocida como Patio de Sombra, en donde se ubican el Museo Taurino, el Restaurante de la plaza, y una serie de obras escultóricas alusivas a figuras del toreo y personajes ligados a la tauromaquia, entre las que destacan esculturas de Victorio Macho, Miguel Baca Rossi y Raúl Franco Ochoa. En esta plaza también es considerado como pieza fundamental el mirador ingunza, mirador ciudadano durante el Virreinato del Perú.







Interiores

Las graderías poseen 15 accesos o tendidos. Del tendido 2 al 7, las graderías pertenecen a Sombra, mientras que del tendido 9 al 15 pertenecen a Sol. Los tendidos 1 y 8 son Sol y Sombra, y sobre ellos se ubican el palco del juez de la plaza y el palco del Presidente de la República, respectivamente. Las graderías están rematadas por una arquería corrida de madera. 
El ruedo posee un diámetro de 60 metros (antes de la remodelación tenía 90), poseyendo 2 ingresos: la puerta de chiqueros (toril) y la puerta de cuadrillas (puerta grande).





Historia

En 1765, Agustín de Landaburu y Ribera, alcalde de Lima, solicitó permiso para construir lo que llamó "una plaza fija para las corridas de toros" que se llevaría a cabo en Lima durante la celebración del Carnaval en la ciudad. Así, la plaza fue construida en los terrenos del Convento de Madres de Las Nazarenas,​ en un sitio que había sido utilizado para varios edificios de toros temporales desde 1754, y cuyas propiedades pasaron luego al reconocido médico y prócer José Hipólito Unanue y Pavón. La construcción duró ocho meses.



La plaza fue fundada el 30 de enero de 1766,​ durante el gobierno del virrey Manuel de Amat y Juniet, antecediéndola en antigüedad la plaza de toros de Béjar y Zaragoza, en España. La plaza española de Sevilla inició su construcción en 1749, pero concluyó formalmente después de la de Acho.



El cartel de la corrida inaugural lo integraron Pisí, Gallipavo y Maestro de España. El primer toro lidiado fue Albañil Blanco, con divisa caña y rosado, de la hacienda Gómez de Cañete, propiedad de Landaburu y Ribera. A esta primera corrida de toros asistió el virrey Amat.



La fecha de inauguración de la Plaza de Toros de Lima “Plaza de Acho” tenía una serie de vacíos históricos, ya que las fuentes de principios de siglo, así como las diversas publicaciones sobre el tema no daban una fecha exacta, pero gracias a las investigaciones realizadas por el doctor Aurelio Miro Quesada Sosa se llegó a determinar que la primera corrida se celebró el 30 de enero de 1766, en la que se lidiaron 16 reses destinadas para los diestros de a pie y a caballo. 
En el cartel de esta corrida inaugural figuraban los espadas “Pizi”, “Maestro de España” y “Gallipavo”, los tres peruanos. Y el primer toro que pisó el ruedo de Acho para ser lidiado se llamó “Albañil Blanco”, procedente de la hacienda Gómez, ubicada en la localidad de Cañete (sur de Lima), y que según don José Emilio Calmell en uno de sus libros publicados cuyo título es “Diccionario Taurino del Perú”, los ejemplares de esta hacienda cañetana llevaban sobre sus lomos la divisa rosa y caña.




La historia señala que a ésta primera corrida asistió el Virrey don Manuel de Amat y Juniet, y que el festejo se realizó aún pendiente del permiso y autorización del Rey de España Carlos III, que un año más tarde se dio por Real Cedula. 
El contratista de la plaza don Agustín Hipólito de Landaburu se dedicó a explotar el negocio de organizar corridas de toros con bastante acierto, pues obtenía muy buenas utilidades cada temporada. No lo disfrutó por mucho tiempo, ya que por cláusulas del contrato que le eran desfavorables a él, dejó de dar corridas. 
A la muerte de don Agustín Hipólito de Landaburu continúo explotando la Plaza de Toros de Lima “Plaza de Acho”, su viuda, la misma que fue asesorada por su hermano don Juan José Belzunce, quien también antes había asesorado al malogrado Landaburu. A la muerte de la viuda de don Agustín Hipólito de Landaburu fue su hijo don Hipólito de Landaburu y Belzunce quien heredó sus cuantiosos bienes, entre ellos la Plaza de Toros de Lima (Plaza de Acho), quien no continúo la labor de sus padres. Al marchar éste a España y luego de ser enviado a Francia, su albacea don Hipólito Unánue se hizo cargo de la plaza de toros.

En el año de 1832 don Hipólito Unánue como albacea de Landaburu y Belzunce dejó como legado testamentario de su patrocinado la Plaza de Toros de Lima “Plaza de Acho” a favor del Hospicio de los Pobres, administrada por la Junta Real de Beneficencia de Lima (actualmente forma parte del patrimonio de Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana, propietaria de la Plaza de Acho), para su explotación a favor de dicho hospicio. La entidad propietaria del coso taurino limeño procedió a sacar a remate la explotación de dicho inmueble, siendo el primer asentista don José Antonio Morote.



A lo largo de su existencia, los ingresos de la Plaza de Acho han sido designados para los organizadores de diferentes corridas. Una excepción a esto fue durante la guerra por la independencia de España: entre los años de 1821 y 1826, todos los ingresos de la plaza se dirigieron al ejército libertador.
En 1849 torearon los primeros españoles en Acho, encabezados por el torero Carlos Rodríguez, quienes implantaron la moda de los trajes de luces y las cuadrillas.​ En 1916 el mexicano Rodolfo Gaona fue el primer matador famoso en participar en una corrida en la plaza de Acho.​
En 1944 fue remodelada debido al deterioro sufrido por lo años, ampliándose su capacidad de 7 000 a 14 000 espectadores,​ pero en desmedro de las dimensiones del ruedo, que dejó de ser el de mayor tamaño del mundo. 
La remodelación estuvo a cargo del ingeniero Francisco Graña Garland. Aunque el trabajo en general se consideró exitoso en retener las características amadas de la plaza, al menos un escritor lamentó la "caída" de la antigua plaza: 

«Solemne, silenciosa y decrépita, como esas viejas actrices cargadas con años —Florías y fama antiguas— la antigua Plaza de Toros de Lima ha caído».​ 

Con la remodelación se cambia la habitual fecha de corridas, diciembre, pasando a octubre, mes del Señor de los Milagros en el Perú.



Un punto importante en la historia taurina del Perú fue el 18 de octubre de 1962, fecha en la que el Museo Taurino de Acho abrió sus puertas al público, en el que se muestran objetos taurinos de gran importancia para la historia taurina nacional.​ Un año antes se crea el primer Patronato del Museo Taurino para que éste se encargue de la búsqueda de objetos taurinos, los que luego de ser catalogados se exponen a la afición.

Cantinflas en Acho el 16 de mayo de 1965
Cantinflas en Acho el 16 de mayo de 1965



En 1971 la plaza de Acho fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación y, en 1991, Patrimonio cultural de la Humanidad por la Unesco.
Es costumbre que durante las corridas de toros que componen la Feria del Señor de los Milagros, entre el quinto y sexto toro que la banda de música toque una marinera, una costumbre que tiene su origen en el Día de la Canción Criolla instaurada en 1944.



Albergue Casa de Todos en Acho en 2020.

El 29 de marzo de 2020 el alcalde de Lima anunció que la Municipalidad de Lima y la Beneficencia Pública de Lima establecieron en la Plaza de Acho el albergue temporal "La Casa de Todos" poniendo sus instalaciones a disposición de personas vulnerables en el marco de la cuarentena nacional decretada por el gobierno por la pandemia por COVID-19. La iniciativa fue aprobada por el Ministerio de Cultura y el espacio fue habilitado el día 31 de marzo de 2020.




El 31 de agosto de 2020, la Municipalidad de Lima, que tiene mayoría en el directorio de la Sociedad de Beneficencia de Lima, administradora de Acho, aprobó:


Declarar de Interés Metropolitano que los funcionarios de la Municipalidad Metropolitana de Lima así como sus representantes ante directorios y cualquier estamento, que tengan como responsabilidad aprobar la suscripción de convenios y contratos que impliquen la disposición de bienes inmuebles, establezcan lineamientos que estén orientados a diversificar el uso de los mismos, garantizando que estos inmuebles no sean utilizados para espectáculos públicos donde se ejerza cualquier tipo de tortura contra los animales.


25 noviembre 2021

El Puente Trujillo o Puente de Piedra

Dentro de las estructuras arquitectónicas más representativas de la ciudad de Lima se encuentra el denominado “Puente de Piedra”, ubicado sobre el río Rímac, que une el Jirón De la Unión, en el Cercado de Lima, y el Jirón Trujillo en el distrito del Rímac, conocido mayormente como “Puente Trujillo” por haber sido este el nexo entre Lima y la ciudad de Trujillo.



El Puente de Piedra es un puente ubicado en el centro histórico de Lima, capital del Perú. Cruza el río Rímac uniendo el Cercado de Lima con el distrito del Rímac. Es el inicio del Jirón de la Unión que fuera en los primeros años de la república, la vía más importante de la ciudad. Es comúnmente denominado como Puente Trujillo debido a que es la prolongación del jirón Trujillo.



Historia

Fue construido en 1610 por el arquitecto español Juan del Corral, nacido en Santander, durante el mandato del virrey Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros,​ ante la progresiva urbanización del barrio de «abajo el puente» (actual distrito del Rímac). Fue uno de los primeros puentes construidos sobre el río Rímac, permaneciendo como el único nexo entre el la ribera norte del mismo y la antigua ciudad amurallada hasta la construcción del Puente Balta en el siglo XIX.


La del marqués fue una experiencia en desastres que aplicaría nuevamente al asumir la gestión del Virreinato del Perú, donde llegó a fines de 1607. Poco después desarrollaría proyectos urgentes: tras levantar el primer censo en Lima, construyó la Alameda de los Descalzos y el puente de piedra sobre el río Rímac, que amenazaba permanentemente a la ciudad con sus desbordes. Un puente anterior, construido por el virrey Marqués de Cañete hacia la mitad del siglo XVI, había sido destruido por una crecida del Rímac en 1597.


Fue el alcalde don José de Ribera quien firmó contrato con Juan del Corral, maestro mayor de reales fábricas y azulejero notable, para encargarse de la construcción del puente a cambio de 700 mil pesos. Y lo hizo siguiendo un estilo gótico-isabelino, utilizado en monasterios y catedrales, con piedras de mampostería traídas de las canteras de Surco. En su diseño, contrafuertes adiamantados parten las aguas del río y contrafuertes circulares las despiden. Sobre estos, parapetos separaban a peatones de caballos y carruajes. Tras dos años de construcción, la obra fue inaugurada por el visionario virrey.


El puente de piedra, o puente Trujillo, unía entonces la Lima amurallada con el arrabal de San Lázaro (actual Rímac), asentamiento de indios camaroneros. Asimismo, facilitó el acceso a la Alameda de los Descalzos y a la Pampa de Amancaes, dos populares espacios públicos de la sociedad colonial.


Veinte años más tarde, el virrey Amat mandó fortalecer su estructura, mientras que en tiempos republicanos, el gobierno de José Balta ordenó reparar, en 1868, el arco de la entrada. Sin embargo, esta estructura fue afectada por un incendio en 1879 y fue demolida definitivamente. El otro arco, situado en la ribera del distrito del Rímac, fue demolido a mediados de la década del ochenta para colocar el puente de concreto que da paso a la actual Vía de Evitamiento. Decisiones impulsadas por una mal entendida modernidad.


Según sostiene Antonia Durán (1994) en el lugar previamente existió un primer puente de madera, levantado en 1554 y sustituido por otro de mampostería y ladrillo mandado a construir entre los primeros años del siglo XVII debido a los daños constantes generados por la fuerza de la corriente del río Rímac.


La propuesta inicial del puente, tal como afirma Durán en base a documentación de la época, contaría con ocho ojos, seis pilares en el río y dos más pequeños a los lados, pero finalmente se hizo de seis. (DURÁN, 1994).


Según Luis Sifuentes, esta estructura constituye una de las construcciones más antiguas de Lima. Fue edificado entre 1608 y 1610, durante la época del virrey Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros; por eso a esta estructura también se le conoce como “Puente de Montesclaros” (SIFUENTES, 2010).



Actualidad

Actualmente, si bien fue pavimentado, mantiene la misma estructura inicial. Con la construcción de la Vía de Evitamiento se estableció un paradero de transporte público, el que fue trasladado en el año 2006 con la construcción del Puente Rayito de Sol.


El antiguo puente de piedra forma parte del paisaje arquitectónico de la Ciudad de Lima. Ha sido testigo de innumerables acontecimientos históricos de nuestra ciudad, y junto con otras estructuras arquitectónicas conforman nuestro patrimonio cultural.





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